
Una tierra llena de odio y división; un tiempo lleno de incertidumbre e ilusiones; una juventud ahogada por la mediocridad y estupidez; un terreno árido y seco.
Más allá de ser otro cuerpo en esta humanidad, otra célula en este sistema sociedad, decidí convertirme en mi propia planta diploide, y utilizar mis hojas paripinnadas y mis foliolos de borde dentado (¡Ford!) para absorber el aire lleno de contaminación y los expirados nutrientes (si pudiere así llamárseles) que encuentro a mi alrededor, hundiendo mis raíces lo más que pueda en la situación, aferrándome profundamente en el medio, hasta lograr tocar el fondo y absorber una solución directamente de la médula del problema que frente a mi rostro desfile.
Logro difundirme perfectamente adoptando esta forma 2n=16. Caliente como es mi tierra, rojo como es el suelo que piso, ácida como es mi realidad; se me presentan las condiciones ideales para crecer, llegar cada vez más alto y poder, al final, echar tanta vaina como sea posible, para ofrecer a quien quiera no solo una, sino hasta dos y tres semillas del fruto de mi esfuerzo.
Resistiré bien la sequía y el mal suelo, para llegar a entrar, con mi raíz firme en donde muchos luchan por vivir.
Esto es Tierra de Garbanzo.

1 comentario:
Es cierto todo lo que dices. En una tierra en la que nadie quiere ver la realidad que está a nuestro alrededor, cuando las personas van y vienen sin buscar un futuro o algo que los motive a seguir, cuando ellos ignoran todo lo que se ve en su entrono, es momento de abrir los ojos y de hacer lo posible para que ellos también lo hagan. Es muy cierto el mito de la caverna de Platón: vivimos como ciegos que creemos que las sombras que nos proyectan frente a los ojos son la verdadera realidad. Y cuando por una gracia de los dioses no logramos seprar del grupo y caminamos hacia la luz y conocemos en realidad lo que ésta es, no nos queda más que luchar para hacer entrar en razón a los que se quedaron en la caverna y sacarlos de las tinieblas
Sin embargo, es del saber general que el pensar duele, y no sólo la mera acción psíquica y neuronal, sino también el resultado de nuestro pensamiento difundido hacia los demás. En un momento en el que cegados por los impulsos de la situación no se nos permite ver claramente lo que pasa alrededor. Pero cuando esto ya ha sido aclarado, no nos podemos quedar callados y el dolor que pueda causar ese deseo de hacer ver, ha de soportarse pues así como no hay desplazamiento sin aceleración. no hay cambio sin dolor.
Te felicito y te apoyo en tu trabajo, porque así podemos decirle al mundo que nosotros no somos la generación del mañana, sino el hoy. El futuro de América Latina y del mundo no es mañana, sino ahora. En nuestras manos está el comenzar a construir nuestro destino desde el presente y ser responsables de él.Adelante y que Dios te bendiga hoy y siempre Félix.
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